miércoles, 16 de mayo de 2012

Jugando con las lágrimas

Domingo por la mañana, su habitación huele a tabaco y alcohol.Se mira al espejo: ojos húmedos y el rimmel corrido de tanto llorar. Ha intentado borrarlo de su mente pero le resulta imposible. Ni con un sábado tras doce cubatas lo ha conseguido olvidar.
¿Que puede hacer? Si sigue así acabará por no dormir por las noches. Y cuando lo haga estará en las peores pesadillas de las que no podrá despertar. Aunque siendo ya claros, vive en una pesadilla de la que no sabe cuando despertará.