jueves, 12 de septiembre de 2013

La rosa negra

Se despertó por culpa de la luz que se colaba por los requisicios de sus persianas mal cerradas. Estiró la mano hacia el otro lado de la cama sonriendo, pero al encontrarla vacía se incorporó de repente.
¿Dónde estaba él?
Se levantó de la cama para cubir su cuerpo desnudo en una bata. La habitación olía a tabaco, a su tabaco. Se había dormido en sus labios después de que su cuerpo se entregara a él. Salió al pasillo y fue hacia la cocina. Allí había una nota sobre la encimera con una rosa negra. Cogió la nota sonriendo. Ella esperaba que pondría que lo había pasado bien y que quería volver a verla, pero en lugar de eso rezaban dos palabras: Lo siento.
Miró la rosa negra y la sonrisa se borró de sus labios. Unas gotas caían en la rosa, unas lágrimas de dolor y sentimiento de culpa por el significado de esa rosa negra.