lunes, 24 de febrero de 2014

Los comienzos.

Allá arriba, o abajo...nadie sabe. Una sala de máquinas. Unos hombres vestidos de blanco, todos iguales, están atareados entre botones y pantallas.
De repente, alguien entra en la sala. Un hombre de aspecto envejecido, sobre unos cincuenta años, con un mono de color dorado.
-¿Los habéis mandado?-pregunta en un grito.
El que parece estar al mando en aquella habitación se levanta de su puesto y es relevado por otro.
-Sí, mi señor -responde. Era un joven, de unos dieciocho años, con el pelo corto y de color rubio.
-¿Lejos el uno del otro?- pregunta el hombre amenazante. El chico asiente y lo lleva ante una de las pantallas. El jefe ríe tras observarlo unos segundos.
-No tengo de qué preocuparme.
-Bueno...yo no diría eso -murmura el joven.
-¿Has dicho algo?-pregunta el viejo.
-N-No...mi señor.
-Volveré dentro de algunos años, hasta entonces mantenedme informado mediante...alguno de tus...trabajadores.
Y dicho esto sale por la puerta.
El joven se queda mirando la puerta cerrada antes de ponerse a trabajar de nuevo, con un suspiro murmurando:
-Será lo que ellos deseen, mi señor, no lo que usted desee.
Y pasaron diecisiete años, y el hombre, ya más viejo, vuelve a visitar esa misma sala. Abre las puertas con cara despreocupada y una sonrisa, y cuando lo hace ve la mirada entre admiración y preocupación que el joven (ya no tan joven) tiene puesta en la pantalla.
-¿Novedades?
-Mi señor, llevamos unos cuantos meses informándole de que se han encontrado. Al principio no le hemos dado mucha importancia, pero ahora...
La sonrisa del viejo se desvanece.
-¿Como es posible? Yo mismo he visto que estaban lo suficientemente lejos como para...¿como ha sido?- pregunta acercándose a la pantalla.
-No lo sabemos, ha sido de repente...
-¿Pero están...?- el hombre asiente ante el enfadado viejo.
-Pero...¿cómo es posible? Nunca había pasado algo así.
-Estos sujetos son fuertes, mi señor. Los más fuertes que teníamos. Usted se empeñó en mandarlos.
-Aunque sean fuertes, no me esperaba que lograran encontrarse...y menos aún que se...enamoraran. ¿Cuánto han tardado en darse cuenta de que están hechos el uno para el otro? ¿No le habéis puesto dificultades? ¿Habéis tratado de impedírselo?
-Sí, mi señor...incluso hubo un momento en el que habíamos cantado victoria. Pero...el amor es mucho más fuerte que nosotros, los creadores de este juego. Especialmente ella, no se ha dado por vencida ni un momento y le transmite demasiada fuerza a él.
-¿Se puede hacer algo?- pregunta el viejo mirando al hombre a los ojos.
-No, mi señor. Están juntos. Van a jugar juntos. Hemos perdido. Podemos ponerles a prueba, pero finalmente...estarán juntos.
El viejo chasquea los dedos y se va gritando:
-Manténganme informado. Y pónganlos a prueba una vez tras otra. Dificulten los niveles del juego- se gira antes de que cierren las puertas- Son fuertes, ¿no?
Y se marcha, dejando todo en silencio.
-Mi pregunta es...¿porqué hace esto?-mira la pantalla con ternura- lo siento chicos, son órdenes del jefe, y quién las incumpla...-pone cara de asco- pero haré lo posible por no haceros daño. Al fin y al cabo, esto solo es un juego.

viernes, 21 de febrero de 2014

Mientras tanto...

Sube al autobús, paga el billete y se sienta.
Piensa en ella.
¿Qué estará haciendo? ¿Pensando en él?   
Apoya la cabeza contra el cristal, lleva los cascos a sus oídos y le da al play. Bullets for my Valentine.
Suspira. La quiere tanto... Recuerda la última vez que la estrechó entre sus brazos, su sonrisa, sus mejillas sonrojadas cada vez que le decía que la quería, cuando ella ocultaba el rostro en su hombro...y lo que más le gustaba: perderse en sus besos. Era un momento único, un momento en el que le hacía olvidarse de todos sus problemas. Era algo mágico. El simple roce de sus labios lo volvía loco, lo llevaba más allá de la felicidad.
Entonces el autobús se paró, sacó un casco y se levantó para salir del autobús y regresar a casa.
La vería de nuevo. Muy pronto. Y algún día ella sería a la que vería en su cama al despertar.
Pero hasta entonces...esperaría.

martes, 18 de febrero de 2014

Bien, estas cosas no se me dan bien. La abstracción no es lo mío.

               Primero todo estaba oscuro.
Luego llegó él,
                                     con una linterna
a encender su mundo.

 Encendió la luz de su paraíso.
                         Le regaló la felicidad.
                    Zufriedenheit.
Zufriedenheit.
                                        Zufriedenheit.
          Quiere que ahí permanezca.
                                          Para siempre.
      Nunca apagues la linterna.


La linterna que alumbra mi sonrisa.

viernes, 14 de febrero de 2014

El camino correcto acostumbra ser el más difícil.
Así llegó Edward Bloom a aquel pueblo perdido. Era un camino difícil, para acabar en un lugar hermoso, donde la gente era feliz y bailaba descalza. Pero Edward Bloom llegó antes de tiempo y luego se marchó.
La diferencia que hay entre él y yo es que él se fue de allí, y cuando volvió, como era demasiado tarde, estaba todo destruído.  
Y yo no pieso irme, ya que voy a quedarme para siempre.
No cometeré su mismo error. Dejaré mis zapatos ahí colgados y me quedaré.

Edward prometió volver a Espectro y cuando lo hizo era tarde.
Yo prometo quedarme y luchar por un final feliz.
Porque nuestro destino está escrito.
Y si no está (que sí lo está) nosotros lo escribiremos, tenemos ese poder.

miércoles, 12 de febrero de 2014

"Amanecer a su lado"

Está amaneciendo.
Apenas se oye nada. Apenas.
Dos respiraciones son al ritmo de la ligera brisa del aire.
-Te quiero-murmura él a su oído.
Ella está sentada entre sus piernas, mientras él la agarrapor la cintura,tiene la cabeza apoyada en su hombro y la mirada perdida en el horizonte.
-Yo también te quiero, muchísimo. Más que eso...
Él la mira a los ojos y baja la cabeza para callarla con un beso.
-¿Más que eso?-se queda un momento pensativo- yo te amo.
Ella se incorpora y le abraza.
-Quiero estar contigo para siempre.
Él le acaricia el pelo y con una sonrisa le dice:
-Yo también. Quiero pasarme toda una eternidad a tu lado. Siento que no puedo pasar ni un minuto más lejos de ti.

Entonces agarra su mentón y la atrae hacia él para besarla.
-Siempre estaremos juntos, no lo dudes.

Again.

Cierra la puerta de su habitación y se tira en la cama, poniendo la cabeza bajo la almohada.
Otra vez. No puede estar pasando de nuevo.
Todavía lo escucha y aprieta más fuerte la almohada contra sus oídos.Un acto inútil.
No piensan en ella.  
Todavía lo escucha.
No puede soportarlo más y pone los cascos. Música. Eso la hará olvidar lo que estae pasando. ¿Olvidar? No creo, hay cosas que no se olvidan. Y algo así...creen que no puede darse cuenta, seguro que piensan que es tonta.
Enciende el reproductor. Modo aleatorio.

A million miles away, The Plimsouls.
Al fin hay paz.
La música ha conseguido que su puntuación en el juego no baje.

"Toda revolución comienza con una chispa".

Tú has sido la chispa con la que empieza toda revolución.
Quiero estar ahí, darte un beso y encontrarme con esos ojos.
Quiero poner mi cabeza sobre tu pecho y sentir los latidos de tu corazón. Los latidos que ahora llevan el compás de mi vida.
Quiero sentir el calor de tus abrazos y vivir en ellos eternamente. Poder dormir a tu lado y dejar que tus dedos se enreden en mi pelo.
Quiero perderme en ti como me pierdo en un libro o una canción.
Porque te quiero.

martes, 11 de febrero de 2014

"La musa de un músico".

Ella apareció. La vio por primera vez a las puertas del conservatorio, con la maleta de su instrumento.
"Una flauta", pensó él.
Su melena morena le caía sobre los hombros. No tenía unas facciones muy bonitas, pero cuando miró sus ojos...tenía los ojos oscuros, brillantes, vivos...lo llevaban a pensar en música, y cuanto más la miraba más música pasaba por su cabeza: sintonías perfectas, melodías dulces...su cabeza se transformó en un piano en ese instante en el que la miró a los ojos.
Vio como ella empezaba a caminar sin mirarle siquiera, iba con paso firme. Entonces decidió seguirla. Fue tras ella, pero tocó el timbre y ella entró en un aula. Un poco disgustado, cambió de rumbo y se fue a su clase. Fue una clase extraña. Cuando le mandaron improvisar con la guitarra solo tuvo que pensar en ella, en sus ojos tan hermosos...y la música salió sola. Cuando terminó la clase salió al pasillo y un dulce sonido llegó a sus oídos. Una melodía de flauta.
Sencilla. Hermosa.
Cerró los ojos y cuando los abrió se sorprendió a sí misma mirándola.
Era ella. Ella estaba tocando.
Acabó de tocar, guardó la flauta y ya estaba en la puerta cuando lo que él deseaba ocurrió. Sus miradas se encontraron. Ella se limitó a sonreírle tímidamente y él se quedó parado, sin conseguir sonreírle, por la fuerza de su mirada. Las notas bailaban en su cabeza: ascendían y descendían con mayor rapidez...
Bajó las escaleras y salió de allí corriendo al autobús. Recostó la cabeza hacia atrás, todavía pensando en esa melodía.
Entonces, una voz lo sacó a la realidad.
-¿Puedo sentarme contigo?
Abrió los ojos y ella estaba allí.
Las notas se agolpaban de forma violenta en su cabeza. Se hizo a un lado y la dejó sentarse.
-Eres mi música -le dijo sin pensarlo.
Ella lo miró.
-Creerás que estoy loco.
La chica se ríe.
-La locura lleva a componer cosas hermosas- dice ella con una sonrisa.
En esos momentos sus miradas fueron música, y la música...bueno, la música siguió siendo música. Pero también era una historia. La historia de dos jóvenes que descubrieron con solo mirarse que estaban hechos el uno para el otro.

lunes, 10 de febrero de 2014

Todas las mañanas.

Me paseo lentamente por la ciudad.
Doy pasos cortos, salto de vez en cuando y me deslizo sigilosamente entre las personas.
Eso hago en mi día a día. Pero ahora las calle están vacías.
Llueve tanto y el tiempo es tan frío que nadie sale de casa. El invierno ha llegado y esto es el Norte.
Me escondo en un portal toda la noche y me quedo dormida...hasta que sus pisadas me despiertan, otra vez, como cada mañana de lunes a viernes.
La observo y me alegra saber que la semana empieza de nuevo.
Veo como pasa silenciosa, mirando cada oscuro detalle a su alrededor y como deja posar sus ojos en los míos y luego se aleja.
Maúllo.
Pero ella ya está demasiado lejos y mi sonido es casi imperceptible.
No me oye.
Vuelvo a acurrucar mi cabeza entre mis patas y me quedo nuevamente dormido.

Lunes.

Suena el despertador.
Abro los ojos, lo apago y enciendo la luz. Me quedo sentada en la cama durante unos segundos antes de darme cuenta de que hoy empieza el juego. Mis ojos dormidos se despiertan de repente y me levanto. 
Otra noche más que desconozco mis sueños, no sé que he soñado...solo sé que no era una pesadilla (puede que haya soñado con él), porque no he tratado de despertarme. No sé cómo, pero logro controlar mis sueños. Lo malo es que una vez que despierto, por mucho que trate de recordarlos me resulta imposible. Más de una noche he tenido alguna que otra pesadilla y tras escapar de esta, me despierto jadeante. A veces con lágrimas en los ojos...pero no recuerdo nada. Solo recuerdo una pesadilla, que es un infierno y a la vez es como si estuviera despierta. Siento que estoy durmiendo, y no consigo moverme. Entonces alguien se sienta en la cama y a veces sobre mí y hace presión, y yo no consigo abrir los ojos. 

Pero hoy es lunes, el primer día. Tengo que esforzarme desde el primer momento, tengo que mantenerme en alerta. Fuera llueve y hay viento. Sonrío.

El juego ha empezado, intentan apagar mis llamas. No lo van a conseguir, me gusta la lluvia, me hace sentir libre.

Uno a cero, punto a mi favor.
Vamos allá. Que empiece la fiesta.
Suena el reloj. Las ocho.
Me pongo el gorro y la cazadora. Me asomo a la puerta y ha dejado de llover.
Salgo fuera y bajo la capucha. La idea de pensar que parezco una hasassin me hace reír. Quién sea que está detrás de esto se ha debido de dar cuenta, porque una ráfaga de viento me quita la capucha. 
Todavía con una sonrisa vuelvo a ponerla, y empiezo a caminar por las calles.
Oscuras, solitarias.
Llevo ya bastantes semanas saliendo a oscuras de casa. En el ayuntamiento nos han apagado las luces.
Pero hoy me da igual.
Camino sigilosa, apenas se escucha el ruído de mis pasos. Me encuentro con el gato de todos los días, que me observa detenidamente al pasar. Pero continúo mi camino haciendo caso omiso a su mirada. Directa al infierno de siempre.  
Pero ahora estamos a iguales.
Ese infierno quema. Y yo también.
Dos a cero.
Las dos primeras clases de la mañana se hacen insoportables, pero me resisto a ellas y empiezo a escribir en un papel. 
Las horas vuelan. Lo he conseguido. Después de esto una hora de matemáticas y literatura universal.
Mi cerebro se activa. Soy yo.
Estoy aquí y estoy viva.
Tres a cero. Sigo jugando.
No está mal, nada mal.
He ganado el día de hoy.
Invencible, intocable.

sábado, 8 de febrero de 2014

A un panadero.

Dicen que la vida es justa con quienes se lo merecen.
Entonces esto está mal. Alguien le ha dado la vuelta a las leyes de la vida y ahora todo está del revés.
O no.
Puede que solo me esté enseñando a ser fuerte y a luchar por lo que quiero.
Si es así me lo está poniendo difícil. Y voy a enfrentarme a esto.
Esto es un juego, y como en todos los juegos...o ganas o pierdes.
He seleccionado "Nuevo juego", y voy a empezar la partida.
Otra vez. Voy a arriesgarme. La pantalla muestra la puntuación cero.
Aprieto fuerte los dientes y me pellizco el puente de la nariz.
Esta vez no conseguirás derrotarme, estúpido juego. Voy a ganar.
El fuego nace en mi interior, pero sin quemarme. Soy otra. Estoy ardiendo.
Soy una chica en llamas. He renacido de las cenizas, como el ave fénix.
Y del montón de cenizas que era, tú me has convertido en fuego. Solo tú.
Voy a pedirte que te quedes ahí. Para siempre. No me dejes, nunca.
También quiero otra cosa. Que cuando acabe la partida estés ahí esperándome.
Porque te juro, chico del pan, que voy a terminar con esto.
Me fallaste una vez y dices que no quieres volver a hacerlo. Yo también me fallé a mí misma en aquel entonces y no volveré a cometer más errores.
Me fallaste una vez, y ahora me has dado fuerzas para continuar.
Debo dar gracias a tus errores. Pero todo el mundo los comete, no quiero que pienses más en ellos.
Te he dado una segunda oportunidad a tí, pero también me la estoy dando a mí.
Voy a subirme a todos los trenes que vea y no voy a caerme, por algo soy osada.
Y quiero recordarle al mundo que una Slytherin siempre consigue lo que quiere, y a través de cualquier medio.
Entraré en Narnia y con la ayuda de mi varita acabaré con el Capitolio, para finalmente sentarme en el Trono de Hierro.
Ya está ardiendo todo, y el juego no ha hecho más que comenzar.
Chico, una vez quemaste el pan por mí, ahora déjame quemar a mí el juego hasta reducirlo a cenizas.
Alzo la cabeza y le miro con mis ojos oscuros.

-¿Y tú qué vas a hacer con tu juego, Peeta?

viernes, 7 de febrero de 2014

"The perks to being a wallflower"

Fuego

Sé que lo sabes. Pero no puedo responderte, no sé hacerlo. La pregunta me golpeó como un florete: "Touché".
He estado pensando en ello. No le di importancia y di una falsa respuesta. Pero no era la realidad. Sabes perfectamente qué es real y qué no. Desconozco tu verdad, está muy escondida.
Solo quiero ser la Leia de un Han Solo, y que cuando me digas que me amas, mi respuesta sea un "lo sé".

 Y después de eso, un beso.
Un beso de verdad, que nos envuelva a ambos en llamas...

Hasta entonces, siempre serás la razón por la que mantener la chispa encendida.

Un consejo.

No puedes luchar contra tus sentimientos.
No puedes.
Ir a contracorriente es hacerse daño a uno mismo. No puedes aprovechar falsas oportunidades que te dé la vida, porque la verdad siempre va a salir "Como un animal salvaje, la verdad es demasiado poderosa para permaneces enjaulada", y cuando salga te darás cuenta de que habías estado perdiendo el tiempo en lugar de luchar por la realidad.
Y cuando llegue ese momento, en el que te des cuenta, quizás ya esté todo perdido. Lucha ahora que puedes.
Aún no es tarde, y recuerda:
"Renunciar a la felicidad es como arrojar piedras preciosas al océano".

miércoles, 5 de febrero de 2014

Noche de tormenta.

Me despierto.Miro el despertador y veo que son las cuatro de la mañana. Me desespero, todavía faltan tres horas para levantarme. Me incorporo en la cama, que está fría y vacía. Bueno, vacía...solo estaba yo en un lado, antes hecha un ovillo.
Se oye un trueno. Alzo inconscientemente la vista a la ventana, pero las persianas están bajadas y solo se ven pequeños destellos de luz que entran por los requisicios de la persiana.   Otro trueno.
Me encojo ante el estruendo y cierro los ojos para volver a tumbarme. Suspiro y miro el lado vacío de la cama. Vacío. Ahí es dónde debería estar él. Así podría abrazarle, sentirme protegida y disfrutar el hermoso sonido de la lluvia contra el cristal y el silbido del viento con él. Vuelve a tronar, esta vez más fuerte y me quedo dormida pensando en él, en lo que le quiero, y en que cada día que pasa le necesito más durmiendo a mi lado.

*Entonces se despierta y todo ha sido un sueño*.

martes, 4 de febrero de 2014

Osadía.

Sí. Me prometo que todo irá bien. Me prometo que algún día será así, que estaré contigo y tú estarás conmigo. Que ambos jugaremos al escondite entre las estanterías de una biblioteca y pasaremos las tardes de lluvia en el sofá, con una manta y nuestras películas. Nos imagino en las colas del cine, esperando para ver un película e imaginando como va a ser.
Quiero viajar contigo hasta el fin del mundo, recorrer tours literarios y comprar al menos un libro en cada librería que visitemos. Lo quiero, lo deseo, lo espero... 
Necesito que vengas a buscarme y que me lleves volando de la mano, que me lleves contigo. Podríamos ir al País de Nunca Jamás, dónde estaríamos juntos para siempre.
Siempre.
Que palabra tan hermosa, siempre que sea para compartirla contigo.
Piénsalo.
Mientras lo piensas yo estaré aquí esperándote. Esperando a que vengas a robarme un dedal, Peter Pan.

*Cierra el diario y lo deja sobre las piernas. De repente recuerda algo y vuelve a abrirlo para escribir de nuevo*.

No olvides que te quiero, Rudy Steiner.

Liesel.

lunes, 3 de febrero de 2014

"Los chicos en llamas"

-¿Katniss?
-¿P-Peeta? ¿Eres tú?
-Sí. Soy yo.
-¿Ha pasado algo?
-No. Solo quería hablar contigo, hoy.

*Katniss se queda callada un instante, y como no responde habla él*

-Yo...solo quería decirte que te quiero, y que siempre te querré. Y aunque te haga daño, siempre serás la primera en mi corazón. Y siempre me quedará la esperanza de que algún día podamos estar juntos.
-Peeta, yo...siempre he estado en enamorada de ti. Y aunque me hagas daño te quiero. Te quiero tanto que me duele perderte, me duele que estés tan lejos.
-Katniss, yo...quiero intentarlo. Quiero que vuelvas a quererme y que olvides todo lo ocurrido. Que nada puede separarnos. Y...que sepas que yo siempre dejaré quemar el pan por ti.
-Peeta...
-Me amas, ¿real o no?
-Real.

Y solo Panem les separa.