viernes, 9 de mayo de 2014

Oniria e insomnio.

Me despierto entre sudor y lágrimas. Me hago un ovillo y empiezo a temblar.
Lo onírico. El mundo de los sueños, pero no unos cualquiera...los míos.

"Huele a sangre. Abro los ojos y miro a mi alrededor. Una espesa niebla me rodea. Levanto mis manos, están manchadas de sangre. Doy un paso hacia atrás y noto algo pesado en la espalda. Lanzo una mirada sobre mi hombro y veo un carcaj.
Un escalofrío recorre mi cuerpo.
Veo algo frente a mí y alargo el brazo para cogerlo: el arco.
Trago saliva y empiezo a andar. De repente, las imágenes de su cuerpo muerto entre mis brazos se reflejan en mi mente y consiguen que, de alguna forma, me fallen las piernas. Caigo de rodillas y empiezo a sollozar..."Otra vez no".
Soy débil. Lo sé. Por mucho que trate de ocultarlo...no consigo frenar mis pensamientos, mis sueños, mis deseos...tan solo los escondo. Cierro los ojos y aprieto fuertemente los labios, me levanto y agarro el arco con fuerza, clavándome las uñas en la piel, y dejando que la sangre recorra mis manos."

Y despierto con las manos entumecidas, mientras los recuerdos del sueño se agolpan en mi mente provocando mis lágrimas, y como no...el insomnio.
Estoy sudando y las sábanas se pegan a mi piel, como para recordarme la sangre de mi sueño.
Ahora que no consigo dormir, puedo dedicarme a escribir.