martes, 3 de junio de 2014

Filosofeando.

¿Qué es real? ¿Lo que ven mis ignorantes ojos? ¿Lo que siente mi inocente corazón? ¿El dolor que llevo encima? ¿El peso de las palabras que nunca he dicho? ¿El dolor de las mentiras? ¿Las pesadillas que me dejan en vela durante toda la noche? ¿Mis deseos? ¿Mis sueños? ¿La herida que tengo en mi interior? ¿El puñal que tengo clavado en el estómago, que me hace daño continuamente?
La realidad no existe. Nada de esto es real. Porque cada uno ve lo que quiere ver, cree lo que quiere creer, siente lo que quiere sentir...e ignora lo que desea ignorar. Pero no puedes ignorar algo durante mucho tiempo, porque entonces sí, la verdadera realidad empieza a dar codazos, y se libera de sus ataduras, para dar paso a la verdad. Y la verdad, pese a que parezca lo más sencillo, lo más real...siempre es lo que más daño hace.
Vivimos en un falso mundo. Cuando miramos a nuestro alrededor, solo vemos hologramas de cómo creemos que es; tan solo escuchamos lo que queremos oír, y nos limitamos a decir lo que deseamos decir. Sin ir más allá, sin profundizar en nuestros sentimientos...sin sentir realmente lo que sentimos. Somos simples ladrones de nosotros mismos, nos robamos nuestra propia identidad, y...cuando llevamos con una máscara tanto tiempo, acabamos por olvidar lo que hay debajo, hasta que un día nuestra máscara desaparece y nos encontramos totalmente desorientados y sin saber qué hacer, qué decir o...que sentir.
Nos hemos robado nuestra propia alma, nuestra propia vida...¿y todo porqué?
Porque somos unos seres con errores, somos unos simples peones en el juego de la vida, que tienen fallos en todo el sistema, y como las piezas fuera de juego que somos estamos condenados al fracaso.
¿Qué es el ser humano? Un simple experimento fallido, que vive en una ilusión de la que es incapaz de salir. No porque no pueda, sino porque no desea salir de su propia cárcel.
Sí, tú...que estás leyendo esto. Solo eres un experimento. Pero cuando seas capaz de aceptarlo, será demasiado tarde.