martes, 30 de septiembre de 2014

Todo ser humano desea lo que nunca podrá tener.

 Creía que sabía lo que era ser feliz..
 Luego llegó el.
 Pero basta desear lo que no se tiene para deshacer todos tus esquemas.

 Aprendí a quererme, aprendí a valorarme, quizás incluso me convertí en esa ególatra que nunca en la vida había deseado ser. 
 Y solo bastó con ver esa mirada de una forma diferente.
 Entonces todo se vino abajo. Todo lo que había conseguido hasta entonces desapareció y tenía un nuevo objetivo. Lo que se había resistido, lo que no me pertenecía...el que me hacía ser completamente egoísta en la vida desde entonces.
 
Le quería para mí. Aquel ser perfecto, aparentemente intocable.
 
 Poco a poco comencé a tener la necesidad de verle, de escuchar su voz...me volví adicta a alguien que nunca me querría. Me volví adicta a lo que me estaba prohibido, a el, el que nunca podría tener.

 Dicen que la vida juega con las personas y que le dan lo que se merecen. 
 
¿Entonces qué hago yo queriéndome a mí misma? ¿Qué hago tratando de subir mi autoestima?
 Porque en cuanto lo consiga, me pondré a buscar lo que no puedo tener, y no hay probabilidades de conseguirlo. 


¿De qué me sirve?

domingo, 28 de septiembre de 2014

Bajo las farolas apagadas.

 Las luces de la calle están apagadas. Vuelvo a casa con las manos en los bolsillos. Hundo la cara en la bufanda para tapar mi nariz que se está empezando a enfriarse.
 Todo está en silencio. Me estremezco ante la idea de que voy sola, y me asusto ante el sonido de mis propios pasos en las calles mojadas. De repente escucho el sonido de otras pisadas. Comienzo a apurar el paso, al mismo tiempo que mi respiración. El miedo entra en mi cuerpo y se pega a el sin poder evitarlo. Quizás al principio hubiera sido poco notable la aceleración de mis pasos, pero ahora resultaba ya un tanto sospechoso. Cierro los ojos unos instantes y aprieto los labios pidiendo que no quieran hacerme daño. A estas horas es fácil que cualquier borracho decida hacer algo.
Pero de repente escucho mi nombre. Me detengo de forma repentina y me giro despacio.
Es el.
Se para a poca distancia de mí y me mira con una sonrisa.
-¿Vas a ir tú sola a casa?
No puedo evitar esbozar una ligera sonrisa al verle ahí parado, preocupándose por mí.
-Sí- separo las manos hacia los lados sin quitarlas del bolsillo-. No me queda otra.
-Puedo acompañarte- dice poniéndose a mi lado.
Noto un fuerte olor a alcohol y frunzo el ceño, pero el no se da cuenta. La verdad es que yo no huelo mucho mejor. Pero a diferencia de el, que lleva todavía una cerveza en la mano, los efectos del alcohol ya se me han pasado.
-Está bien. No me importa...mejor a ir sola- sonrío.
-¿Estás segura de que no quieres volver a la fiesta?- pregunta mientras trata de agarrarme para bailar con el.
-Estoy segura- respondo sin apartarme de sus brazos.
Veo que se fija en que no le he soltado y me ruborizo apartándome de el.

Me observa y se ríe. Se acerca a mí otra vez y sin pensárselo dos veces me besa.

¿Y yo qué hago?

Pues me dejo llevar, porque realmente era lo que yo quería.

sábado, 27 de septiembre de 2014

4:34

 Querido destinatario:
 Los ojos se me cierran por el sueño. Pero no voy a dejar que los párpados me ganen.
 Me pongo a releer esas historias que una vez te escribí y no puedo evitar sonreír. En el fondo sabía que pasaría, sabía que volvería de nuevo a tener eses sentimientos, pero no quería creerlo.
 Estoy feliz en estos instantes, me has hecho feliz sin darme cuenta. Quiero decirte que en realidad todo ha vuelto a su cauce en mi vida, o al menos casi todo. Tenía mis miedos y creo que los he superado, he conseguido olvidar algo que mi mente todavía retenía y finalmente soy libre.
 Bueno libre no, porque creo que me he vuelto a encadenar a unos viejos sentimientos. Escribí una historia una vez, y esa misma historia me acaba de sacar unas lágrimas. Quizá sea motivo del sueño. Pero no creo que mi corazón me esté engañando. Quiero ese final, quiero que todo termine así.
 Y créeme que voy a luchar porque esta historia tenga su final feliz.
 Va a hacer un año que todo comenzó.
 Y todavía no le hemos puesto un punto y final.
 No lo hagamos nunca,
 volvamos a comenzar un nuevo párrafo.

 Gracias.

Y otra vez me golpeas.

"Tengo cosas que decirte.
Tengo que confesarte que te extraño.
Que de nuevo estás en mi mente.

Has vuelto a tomar las riendas de mis pensamientos.
Has vuelto a mis sueños.
Has regresado a mi vida de nuevo.
Has vuelto a encender la luz.

Quizás sea absurdo escribir esto.
Quizás esté perdiendo el tiempo,
dejando que las palabras se reflejen en mis ojos.

Pero eres tú, que otra vez me has conseguido.
Me has ganado de nuevo.
Si es que realmente me habías perdido alguna vez.

No sé qué pasa realmente, pero siempre regresamos.

Quizás es que errar es tan de humanos, que somos los más humanos."

lunes, 22 de septiembre de 2014

As the world falls down.

Son casi las tres de la mañana y apenas puedo dormir. Tengo los cascos y en estos momentos suena No es amor.

Mentiría si digo que no me estoy deprimiendo.
No debería, pero ese azul golpea mis pensamientos. La ola del mar arrasa con todo lo que llevaba construído hasta ahora.
Otra vez me hunde en la miseria.
Me gustaría creer que las cosas han cambiado pero sé que no es así, que todo sigue como hace un par de meses y que nunca caminaré por la calle del olvido. Hay cosas que se olvidan y otras que no, por mucho que se intente. Basta esperar un tiempo para darse cuenta de que uno ha cometido el error más grande de toda su vida. Pero no basta con lamentarse y rogar, no es suficiente. Directamente, ni siquiera es efectivo.
Al menos es un consuelo pensar que al fin he conseguido dejar de llorar, y siendo el único paso que puedo dar, todo va bien.