viernes, 24 de octubre de 2014

Entre el humo.

 Le observo en silencio sentado al borde de la cama, con las sábanas enroscadas entre las piernas. La luz de la mañana se cuela por entre las cortinas.
 Aspiro el olor a tabaco y me acomodo lentamente en la cama acercándome a el en silencio. Le agarro por la cintura y siento como su cuerpo se encoje por el susto, pero se gira y tras exhalar una bocanada de humo me besa con cariño en la cabeza.
-Buenos días, princesa.
 No puedo reprimir una sonrisa.
-¿También te has pasado toda la noche soñando conmigo?
-¿Y que íbamos al cine y que llevabas aquel vestido...? -pregunta riendo mientras se levanta para apagar el cigarro en el cenicero.
 Bostezo, vuelvo a acurrucarme entre las sábanas y cierro los ojos. Cuando los abro le veo encima de mí, con esa mirada suya que me inquieta, que aún me intimida y hace que me sonroje.
 Me tapo la cara con las manos y el me las aparta mientras se acuesta a mi lado.
-No te tapes, no quiero que te escondas. Me gusta ver tus ojos...son inquietantes.

Supongo que me vuelvo a sonrojar otra vez y esquivo su mirada. Pasa los dedos por mis mejillas y es entonces cuando me veo obligada a mirarle a los ojos.
 No sé cuánto tiempo pasa hasta que aparto mi mirada de la suya, pero por primera vez había sido capaz de no esquivar su mirada. Empezaba a tener confianza en mí misma y a dejar de tenerle...miedo. No, miedo no era. Era otra cosa. Algo inexplicable.

 Solo sé que le miro, y tengo miedo a que me descubra por completo con solo mirarme.
 Pero todo eso lo acababa de olvidar, me daba igual.
 Sé que me llega con sus caricias y ya no me importa nada más.
 Solo lo que el siente por mí.

jueves, 16 de octubre de 2014

Hasta que desgastes las cuerdas tocando para mí.

Quiero que empieces conmigo esa canción que siempre habías deseado tocar.
Quiero ser esa música que tu guitarra llevaba tanto tiempo esperando.
Quiero nacer en ti, ahí dentro, de donde sale la música.
Ser un sentimiento profundo.
La canción que desgarre tu alma dejándola al descubierto.
Incluso algo más.

Que cuando se te hagan mariposas en el estómago tu cabeza se llene de sonidos, como a Beethoven cuando se quedaba en silencio y todo el mundo le tomaba por loco.

Empieza esa canción que nunca antes habías escrito.