lunes, 29 de diciembre de 2014

Título de la entrada (o eso pone aquí).

"Tengo algo que confesarte.
 No sé dónde estás,
 porque me he perdido en esta inmensidad."


Me dan escalofríos solo de pensarlo. El que tú estés aquí y yo sin estar tu lado.
Pero quiero que te vayas, quiero que te marches y me alejes de tus brazos.

Tengo las ideas bastante descolocadas, parece que mi corazón está algo desordenado y que dentro de poco va a salir desbocado.

Me duele cada línea y cada letra, son como heridas invisibles en la piel que me desangran, que me dejan sin palabras, y por lo que cuando escribo solamente reina el caos.

No me hagas creer que esto tendrá una segunda parte cuando ya has terminado con un fin todo lo anterior.
Dime lo que ha sido todo esto.
Dime que fue por casualidad, y que por ello he acabado aquí, y bastante lejos de ti.

Me rindo ante todo esto, me rindo ante absolutamente todo lo que siento.










viernes, 26 de diciembre de 2014

Luces de Navidad.

 Quito los tacones y los tiro en el suelo. Me acerco al sofá de puntillas y me dejo caer en el. Estoy agotada. Recuesto la cabeza hacia atrás y entrecierro los ojos, mirando a través de ellos las luces de colores que parpadean del árbol de Navidad.
 Se encienden.
 Se apagan.

Como esto. No sé lo que siento, y también se enciende y se apaga.
 A veces me sorprendo a mí misma pensando en cómo sería si...pero otras veces (la mayor parte de las veces), no siento nada. Es como si alguien le hubiese apagado la luz de mis sentimientos y todo se quedase en silencio, sin luz...sin nada.

 A veces quisiera echarte de menos, algunas no quererte y otras en cambio, tenerte aquí a mi lado...mirándome. 
 Pero me cansa pensarte, y me cansa sentirte.
 Ya no sé ni lo que quiero, como una niña pequeña... y parece que en lugar de ir hacia delante voy hacia atrás.

 Veo que las luces rojas del árbol se van apagando poco a poco tras haber parpadeado durante un rato, poco a poco...y mis ojos se cierran con ellas.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Y se quedó el silencio en silencio.

No sabía en qué día me encontraba, no podía recordar. Ya hacía algún tiempo desde la última vez que nos habíamos visto y las cosas habían empezado a empeorar. Me había pegado a la botella, e incluso perdiéndome en el alcohol no conseguía alejar tu recuerdo de mí.
He pasado las noches en vela, escuchando tan solo un maldito tic-tac.
He llorado en silencio, pensando en qué podría pasar.

Pero, ¿qué más puede ocurrir ya?

Mis días siguen siendo de lluvia pese a que a veces caliente el sol, mis noches frías porque añoro tu calor, mis sonrisas una maldita farsa y yo me sigo escondiendo tras un puto telón.

Yo solo pido verte, que me mires, que me recuerdes...

Yo solo quiero despertar siendo feliz: puede que a tu lado, o puede que con tu recuerdo ya olvidado.
Pero despertar.