lunes, 13 de julio de 2015

¿N2O o O2?

¡Cuántas veces nos enamoramos!

 El peligro.

 La adrenalina.

 Al ser humano le encanta sentir como sube por su cuerpo cuando ve a esa persona, sentir mariposas en el estómago cuando piensa en ella, y que el aire a su alrededor tenga el mismo efecto que el N2O o óxido de nitrógeno y no pueda dejar de sonreír y de decir tonterías.


 Pero el efecto se pasa, claro que se pasa.

 A no ser que la otra persona sea demasiado especial y el lugar de óxido de nitrógeno se transforme en oxígeno.

 El aire comienza a asfixiarnos, necesitamos respirar y la única forma de respirar es escapando de ahí, de ese aire que en lugar de hacernos reír nos hace gritar en nuestro interior.

 Queremos respirar el aire libre de nuevo, y no estamos preparados para volver a ese espacio cerrado que una vez nos provocó el mismo efecto que en el dentista.

 Pero como he dicho antes nos encanta el riesgo, el subidón de adrenalina. Y poco a poco nos olvidamos de como se reía y sentimos la necesidad de volver a sentir el N2O en nuestros pulmones.

 Y nos arriesgamos.
 Volvemos a enamorarnos.

 Primero empieza con las mariposas en el estómago.
 Después... bueno, creo que no tengo la necesidad de explicaros como sigue.

 Pero enamorarse es de humanos, como los errores. Y a veces, ambos van de la mano.

       N
       2
      O2



1 comentario:

  1. Ahorita estoy pasando una situación emocional difícil, estoy enamorado de una chica, la chica mas complicadas de todas. Siempre me evita y llego a pensar que ya no le importo, y cuando por fin me decido alejarme, me reclama de por que quiero olvidarla. Yo le digo que no quiero olvidarme de ella, ni siquiera podría, solamente no quiero estorbarle. Me dice que no es así y que todavía le importo.

    Aun no estamos listos para estar juntos, pero cuando lo estemos sin duda no divagare para tenerla siempre cerca. Entre y leí tu post y te aseguro que me ha servido de aliento para seguir amándola a pesar de todo.

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