viernes, 11 de septiembre de 2015

Drugs.

 -Eh, oye que creo que me estoy enamorando.

 -No enfermes, no lo hagas.

 -¿Enfermar?

 -¿Qué te crees que es el amor?

 -Felicidad.

 -Una droga, ¿quieres ser un adicto?

 -Quiero enamorarme.

 -Pero puedes engancharte.

 -No lo haré, puedo controlarme.

 -Jim Morrison también se controlaba con las drogas, ¿verdad?

 -¿Vas a hacer comparaciones? Puede que si hubiesen estado enamorados de verdad no les ocurriese eso.

 -¿Ah, no? ¿Acaso no estaban enamorados de la música? ¿No salía la música de ellos? ¿No eran ellos su música?

-¿Y a los actores? ¿Brad Renfro?

-Les gustaba dejar su piel y poder ser otra persona olvidándose de todo delante de las cámaras. Es como darse un respiro de ti mismo.

-¿Crees que no debería enamorarme?

-Todos tenemos el derecho a hacerlo.

-¿Entonces?

-El amor es como una cajetilla de tabaco. Pese a que en la cajetilla hay advertencias por fuera, fumas igual; y en el amor pese a advertirnos a nosotros mismos acabamos cayendo inconscientemente.