miércoles, 11 de noviembre de 2015

Todo el mundo lo sabe.

La noche es el mejor momento para escribir.
Todo el mundo lo sabe.
Es la noche la que evoca recuerdos,
es la oscuridad lo que nos asusta.
No existen monstruos con grandes zarpas, ni cubiertos de pelo,
como tampoco existen fantasmas que nos persigan por los pasillos.

Pero sí existen recuerdos que nos arañan la piel, 
y existen recuerdos que nos rompen el alma.
Recuerdos que nos miran desde la penumbra,
recuerdos que no queremos recordar, 
pero que sin apenas darnos cuenta
aparecen de la nada y nos oscurecen aún más la noche.

Esa sensación de vacío,
esa sensación de soledad.
Poco a poco se vuelve más intensa,
a veces vienen las lágrimas,

otras veces...

Pero entonces nos quedamos dormidos,
y cuando volvemos a despertar, parte del dolor ya ha huído.
La noche se ha ido, ¿pero cuando volverá?