domingo, 31 de enero de 2016

Rutina.

No quiero nada.
Bueno, sí.
Quiero a alguien que me saque de mi rutina.
No quiero que me juren amor eterno...ya no necesito esa mentira.
Quiero a alguien que ocupe mis fines de semana, y por sorpresa los jueves por la tarde.
Alguien que transforme mi monotonía de vida en una aventura.

Eso me haría feliz.

Alguien a quien quizás no quiera, pero al mismo tiempo sí.

Y quizás...quizás me enamore lentamente.
Pero muy lentamente.

Estoy cansada de tratar de encontrar al amor de mi vida, de creer en el amor.
Prefiero enamorarme sin ser consciente de ello.
Ahora sólo necesito algo diferente.
No necesito amor.
Necesito un susurro.
Pasar el tiempo.
Lo siento, pero es que cada vez soy más consciente de lo absurdo que es eso de "entrégate sólo a alguien a quien de verdad quieres".

jueves, 28 de enero de 2016

Que me escriban.

Me dicen que intente escribir poesía,
pero yo no sé.

Realmente no quiero escribirla,
quiero serla.

Quiero que me escriban,
ser su poesía.
Quiero sentir que existo en unas letras, 
que alguien me ve,
que alguien me entiende.

Quiero quedar ahí para toda la eternidad,
aunque nadie lo lea,
aunque nadie lo recite.

Quiero existir y permanecer,
quiero ser real fuera de esta piel.

Y ya que no encuentro belleza en mí,
al menos verme hermosa entre versos.

Ser un romance,
una lira,
un soneto...o quizás un terceto.

sábado, 23 de enero de 2016

Vyronia.

Alma solitaria, corazón destrozado.
Mirada perdida, despertar somnoliento.

Besos invisibles, ojos cerrados.
Sonrisa esfumada, amor muerto.

Llama no avivada, voz apagada.
Lágrimas tristes...alma rota.

lunes, 18 de enero de 2016

Para qué.

 Desaparecer. Borrar tus huellas de la faz de la tierra, que nadie te recuerde y que tú no recuerdes nada. Dejar que un abismo de oscuridad te absorba por completo, llevándote hacia ningún lugar sin saber absolutamente nada.
Conseguir que tu mente se quede en blanco, fuera problemas, adiós preocupaciones.
Gritar con un grito silencioso que odias al mundo, que no quieres saber nada más de el.
Ojalá.
Ojalá desaparecer.

 En cambio tu vida es algo completamente diferente.

 Quejarte delante de un espejo porque esa no eres tú. Esa no puedes ser tú. No recuerdas tener ese pelo tan sucio, esas legañas en los ojos, esas ojeras...
No recuerdas haber vivido ni un mísero instante de tu vida feliz.
No recuerdas ya ni como se sonríe.
No recuerdas quien eres,
No recuerdas ni quien has sido ni sabes quien serás.
No sabes nada.

 Sigues mirando el espejo. Unos ojos oscuros que apenas reconoces te devuelven la mirada. Dentro de ti algo se asusta esa no soy yo, te repites constantemente. Observas tus irregularidades, tus kilos de más, tus caderas anchas, tus pechos demasiado grandes...y te odias. Claro que te odias. Eres horrible. Tienes unas ojeras que cualquier monstruo que desea seguir siéndolo envidiaría.

  No. Esa no soy yo. Realmente yo no existo.
  No quiero existir.

 ¿Para qué?
 ¿Para qué existir si no crees en nada que hace bonita la vida?
  No crees en el amor, no crees en la felicidad.
  No crees en ti misma y no puedes ni avanzar.